Vivo creando un acertijo, con las piezas del ayer,
todo el dolor amanerado se cruza por mi frontera fría,
pisadas de fuego, pimienta y sal,
como un caldo del infierno preparado en mis siete muertes.
Te contraes, te arrodillas,
te alejas,
tienes en la boca mi sabor a saliva,
deseas estas uñas clavadas en la espina,
tienes miedo que se vuelque desde adentro,
el color blando de la deriva.
Uno que se acostumbra a relaciones extrañas, tortuosas,
efímeras, golpeadas, exhaustivas, desgastantes...
Y luego, la soledad tan brusca que no atina ni un centímetro,
la calma parece nunca llegar, pero de pronto...
Llega, y te pone en tus cabales, y te llena de labores,
de trabajo, de cosas intelectuales y frías,
las emociones no existen en ese plano fresco.
Me gusta, me gusta mi sentido de soltería, ese que perdí hace unos dos años.
Ese que hasta entonces, había sido perenne en mí,
regresa, y planea acampar un buen rato.
Que rico no preocuparse por nada, ni buscar un comino,
me cansa pensar el "qué dirá" de mi.
No tengo prisa, bienvenida al celibato...
O algo por el estilo.
Dormir no te mata, el que no duerme, no sueña... Y si no sueñas, ¿Dónde volarás a mundos mejores? ¿Dónde te ganarás ese millón de Dolares? ¿Dónde te casarás con Megan Fox? ¿Dónde te perseguirá Jason Vorhees, y tendrás la deliciosa satisfacción que, de los dos, tu será quien despertará victiorioso, ya que sigues vivo?
Long days, sunshine, and peace
Long nights of love, forgiveness, and laughter
Maybe it was just a dream but it could be reality
Children are like planting seeds, you’ve got to let their flowers grow
Don’t you know
¿Por qué a veces se siente que una parte, del todo que somos,
muere más de una vez?
Como si no bastara con el dolor de la primera ocasión,
y nos obsesionan esos detalles del pasado,
retribuyéndole a la ligereza, nuestro abismal fracaso.
No es que me queje, no.
Yo sé que hay que caminar entre la mierda para llegar a tierra firme,
o al menos así nos lo pintan,
"Naden, que ahogándose van a aprender."
Y entonces, ¿quién me espera al otro lado, brazos abiertos?
¿Que tal si esa persona se ahogó en el camino de estiércol?
"No hay mal que por bien no venga, hijita".
De acuerdo, pintemos dos o tres cosas:
No hay remedio para la soledad.
Al mundo llegamos solos,
y así se supone que nos vamos, ¿ah?
¿Entonces para qué correr tanto?, que si te gradúas,
que si comes sano, que si consigues un buen empleo,
que si te llevan rosas y serenatas, que si tu novio tiene auto...
Que si te casas en "buena familia", ¿y qué demonios la hace buena?
¿Acaso la diversidad no es la única cosa que nos abre la mente y despierta el apetito real?
Apetito por amor, por la aventura, por luchar para todas esas cosas en las que creemos...
Mientras tanto, tú, ella, y yo, haciéndonos faciales de pepino,
y ellos dejando por lo menos un cuarto de millón de dólares en sus gimnasios caros,
al mes.
Yo les pregunto, por primera vez, y saliéndome de mis líneas,
para convertir este escrito en algo aún más personal,
¿En dónde creen que está escondido el corazón, atrás de tanto prejuicio, enseñanzas morales, de tantas ropas,
de tantas depilaciones láser, cremas humectantes, hormonas, mentes pachangueras,
y tanto palo buscando hoyo?
¿En dónde?.
Escribo sin realmente saber qué quiero transmitir.
C'est la vie
Voy por mal camino si me duele el pecho por las mañanas,
y cuando me levanto eres la primera cosa que me viene a la cabeza,
y me pongo llorona si algo me sale mal,
así como una infante que se enamora del chocolate ya comido,
regresaste a mi vida y ya no te quiero soltar.
Digo, las cosas andan mal si espío mi telefono cada 2 minutos,
a ver si la luz se enciende con un mensaje tuyo, o una llamada casual,
el tiempo va a asesinarme la ilusión.
Y entonces cometes esas locuras...
Terminas con ella, y me dejas a mi incierta,
quizá el karma finalmente me está rindiendo cuentas.
Estoy mal, y te quiero,
y te quiero, y las horas me pesan,
y recuerdo que hace un par de días me dijiste que me amabas, aunque alcoholizada,
te avergonzaste, y te reíste...
Lo malo es que quizá, quizá, te creo...
Me miré en aquella sala tan familiar, llena de cosas del pasado, de hace dos o tres meses de ausencia; el orden impecable siempre me abruma, digo, para una mujer que vive sola como tú.
Tienes razón, no te saludo como sería lo normal, con un beso en la mejilla, si no que suelto un escueto "Hola" y me invitas a pasar, "¿Por qué tenés cara de enojada?" me preguntas con el tono fresco de tu voz "No, es que... ¿Es normal que me hayan pedido identificación en la caseta? No sé...".
Te sonríes y me miras, "Ah bueno, sí, dijeron que iban a estar pidiendo, no te preocupés"; clavo la mirada en el recipiente que llevo entre las manos "Te traje flan de mocca, no lo he probado, pero creo que me quedó bien, ¿Ya comiste?..."
La siguiente hora pasa velóz, qué miedo, cada vez que te veo enloquezco un poco más, converso contigo con la vista en las paredes, por alguna extraña razón no te sostengo la mirada, y ya lo notaste, qué verguenza, admito.
Y sigo sin besarte, me dices que por qué te tengo miedo, que tú me respetas mucho, y pienso, pienso que no es miedo de tí, es miedo de mis impulsos, de mis grandes ganas de olvidarme de ese protocólo y estar contigo aunque fuera clandestinamente, aunque me escondieras en la caja más remota perfumada con tu aroma yo estaría tranquila.
Tu aroma, ah, ese aroma, a flores, a flores y qué ironía que tu nombre sea el de una, tu aroma de amor, de suavidad, de vida, de tristeza y de cuchicheos, tus ojos castaños desterrándome al insomnio, a la insensatez de un te quiero...
Te extraño, en éstos momentos, ahora, te extraño y quiero estar contigo, aunque sólo ha pasado un día; me gustan tus inseguridades, tus comidas de mentira, tu música extraña, tus programas favoritos, me gustas, te quiero, te extraño... Me estoy enamorando como una desesperada de tí.
Estoy endemoniada por la tristeza,
se me ha partido el corazón en cuatro...
Quiero que ya se termine la farsa, el teatro,
Me siento tan dañada.
Ya no te quiero, ya no te quiero,
me engañaste, papá.
Nunca me he metido en los líos de los demás, supongo que eso me hace despreocupada,
y una mala vecina, sin chismes que contar,
y tampoco polveo mi nariz, ni enfrasco mis ojos con maquillaje,
a veces quizá, pero no cuando me desvelo,
que es casi siempre, si tomas en cuenta que mi hora de dormir son las 2: 30 am.
Y el sueño, ah, ese sueño,
que antes me golpeaba con gancho, y ahora me cuelga de la cama,
con los ojos pelados y la mente revuelta, y los ruidos que me acechan,
y mi conciencia, y tu conciencia, y la conciencia de todos,
me duele la espalda con dolor puro.
Tanto hablo, que no digo nada,
sólo mi cabeza se envuelve en la tertulia de un monólogo,
de loca, de cuerda, de mujer, de perra,
y casi siempre se me enfría la comida por andar en otras cosas,
últimamente.
Hoy es primer día que llueve en el mes, pienso yo,
ni idea, el mundo pasa y yo en pausa, en mi humor de pepinillo,
con el cabello alborotado y las manos temblorosas,
y aún así me dicen que soy linda,
A veces, se me figura que sí.
Y es que antes pensaba que el amor era una cosa,
de esas que se agarran algún día en la vida,
y no, para nada,
que tenga los zapatos llenos de harina, no me hace una inocente,
ya no creo en lo de ayer,
si lo de hoy me comió las nalgas.